sábado, octubre 21, 2006

Añoranzas

El día ha amanecido más claro. Las nubes algodonadas adornan el azul intenso del cielo. Ha dejado de llover.

La ropa tendida en las azoteas, su olor a limpio, la atmósfera ligera, contribuyen al estado de sosiego.

Pero, hay algo en mi que sigue dando vueltas en la cabeza, en el corazón. Algo, que siempre me hace estar alerta. No consigo calmar mi sed.

Hoy mi hijo se ha ido, volverá mañana. Como siempre, reaparece la melancolía: "Este niño se hace hombre, y yo... me hago mayor..."

Tantas horas dedicadas a su protección y educación. Tantas noches pensando y meditando mis errores. Tantos días en el propósito de "poder ser mejor"...

Desde el mismo instante en que nació, logró amarrar mis pies a la tierra, de tal manera, que aunque soy soñadora y romántica, su vida pasó a ser mi única realidad.

He seguido siendo yo, he hecho un ámplio paréntesis que me ha permitido madurar y crecer interiormente. Tanto tengo que agredecerle, que hoy, haciendo la cama, me vino la sensación de que mi vida estaba colmada de "aprendizajes" y de senderos internos...

Sin embargo sé, que todos estos pensamientos son pasajeros y que en la vida, hasta que no nos llegue la "santa hora" de abandonar nuestro cuerpo, poco es lo que está escrito y muchas las decisiones que deberemos seguir tomando.

A veces el cansancio hace de las suyas, y es entonces cuando acudo a aquel rincón de mis lloros, mis libros, a algún amigo... pero en este caso, sólo consuela lo que no se tiene: Aquella persona que dejamos dormida en el recuerdo de otra vida, la que todos anhelamos y rara vez encontramos (La experiencia me dice que no hay manera dar con ella, pero no voy a dejar de creer en que algunos si lo consiguieron, y no voy a perder la esperanza de que algún día también me suceda a mi..)

Son tantas las facetas de nuestra alma, tanto el cariño que podemos llegar dar y tanto el que ansiamos recibir!!

En alguna ocasión, te encuentras con alguien dispuesto a dar cariño, pero no nos llega lo suficiente. Qué complejos somos!!!

Podemos incluso llegar y.. hala! le colocamos a cualquier idiota la ilusión del amor, y sin embargo, cuando aparece alguien dispuesto a regalarlo.. No podemos... le viene grande!!!!

Creo que esto, es porque el idiota no pone resistencia y el "normal", sabe lo que es y a donde va... Es enconces cuando te enfrentas a la realidad de si lo aceptas tal cual, porque "tiene que ver contigo", o no. Claro, aquí no caben falsas ilusiones, ni falsas espectativas. Lo que está en juego es saber realmente si se está dispuesto o no.

Os habréis dado cuenta de que hoy, lo que echo de menos es la mano de algún viejo amigo. Uno de esos que nos quieren a pesar de nuestra complejidad y de nuestros defectos, uno de esos a los que adoramos porque sabemos que no son precisamente perfectos.

Esto es lo más cercano al amor que yo conozco, y es por esto que aún, sigo creyendo que quizás, algún día.....